La
primera estrofa de nuestro Himno Nacional empieza diciendo “Es preciso cubrir con un velo el pasado, el
calvario y la cruz”, aquí comienza el problema. No es preciso cubrir nada. Es necesario que las
personas conozcan lo que ha tenido que pasar su tierra para llegar a donde se
está en la actualidad.
Es
común escuchar a la gente quejarse y hablar de los problemas, o también de
resaltar las cosas bonitas que tiene el país. Muchas de las leyes que hoy
encontramos obsoletas, la seguridad deplorable, los problemas de salud, entre
otros de los líos que nos aquejan, por otro lado nuestra cultura, nuestra
gastronomía, las riquezas naturales, el Casco Antiguo que tanto nos gusta para
ir de fiesta, a todo esto hay una serie de sucesos que lo preceden, y esa es
nuestra historia.
La
enseñanza de historia inicia en la primaria a través de la asignatura ciencias
sociales, después de aquí no es sino hasta décimo grado que regresamos a
historia de Panamá, y por último en duodécimo Historia de Panamá II, conocida
antes como Historia de las Relaciones entre Panamá y Estados Unidos.
Sin
embargo, el problema va más allá del plan de estudio, y es que los mismos profesores
no tienen motivación, y sin esta no podrán captar la atención de los muchachos.
Con salarios tristes, y sin mucho reconocimiento, no es sorpresa que se enseñe
con desdén. Por otro lado, los padres en sus casas, tampoco ponen mucho empeño
en despertar curiosidad, o en contar lo
que vivieron como panameños en otros tiempos.
Un
dato como el que Panamá, por ser un país meramente de tránsito y dedicado al
comercio más que todo portuario, no tuvo grandes asentamientos españoles en todo
el territorio y que por ello no contamos con enormes y lujosas catedrales como
sí lo hace México o Argentina, o que a finales de la Segunda Guerra Mundial Estados Unidos temió un ataque japonés al Canal de Panamá, poco lo saben los panameños de a pie.
Y
el tema no es sólo el saber y conocer, sino conocer y entender, reflexionar y
amar lo que ha pasado para evitar que las peores situaciones se repitan en un
futuro. Como alguna vez dijo Confucio “El pueblo que no conoce su historia está
condenado a repetirla”.
Podemos
ver como se deterioran las estructuras de las barracas en la vieja zona del
Canal, cuando podrían ser utilizadas para museos, casas de cultura,
bibliotecas, mini centro deportivos, en fin. Podrían tener un millar de usos en
pro de la sociedad, y sobre todo, de la juventud.
Sentémonos
a pensar un poco acerca de cómo sería que nos pregunten algo acerca de nuestra
propia historia como Mengano o Sutano, y no sepamos qué responder. Sería un
poco ilógico, a menos que sufriésemos de Alzhéimer o de algún padecimiento
cognitivo. Así mismo, debe ser con la historia de nuestro país.
Así
que, al que lea esto, lo invito a tomar su teléfono y, si no es muy dado a la
lectura, seguir páginas de historia en redes sociales (pero cerciórese de que
el contenido sea veraz), y disfrute.
-12
Comentarios
Publicar un comentario