El barco al cual podríamos llamar la educación panameña ha sufrido muchísimos cambios a lo largo de los últimos años y a pesar de las reformas, becas y subsidios parece no encontrar el norte del camino correcto para tener una educación de calidad en el país.
Indudablemente las correcciones que se han hecho al sistema educativo están obsoletas luego de algunos años de sus aplicaciones. La reforma educativa no es el gran sistema de navegación que nos vendieron para corregir el curso que teníamos hace ya décadas atrás y la beca universal no ha sido el faro que esperamos iluminara el camino.
Un cambio de rumbo eso necesitamos, acoplar la educación panameña conforme a nuestras necesidades y conveniencias. Innovar con metodologías de enseñanza, contenidos, entre otros. La gran falencia en los temas históricos ha hecho que dejemos de lado ese sentimiento de amor a la patria que fue personificado antes con nuestros movimientos, marchas y mártires.
Otra reforma tal vez, pero enfocada en las verdaderas falencias de la educación y no solo en corregir tropiezos anteriores y administrativos; si no adentrarse en que es lo que la sociedad panameña necesita y como internalizar eso, cambio de estructura de los programas, mejores contenidos y claro lo que se pide siempre mejores planteles.
La pregunta que nos deberíamos hacer es la siguiente: ¿Ya hay que llamar a los botes rescatistas? Una reestructuración completa del sistema; contemplando un cambio total en el ministerio de educación. O es que todavía hay tiempo de corregir el rumbo de la educación panameña y volverla una educación de calidad.
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