HACIA UN PERIODISMO
INDEPENDIENTE
Oriel Concepción M.
El
periodismo es una profesión, pero más allá es una vocación y un arte. Hay
excelentes artesanos, hay aprendices y hay malos artesanos. El periodismo como
oficio de comunicación es una de las principales formas de hacer política y de
contribuir a la democracia, por la influencia que tienen los medios masivos en
incidir en la opinión pública.
El
periodismo independiente es el oxígeno de la democracia, es la ventana por
donde entra el aire fresco de la verdad. Esto demanda amplia libertad, por lo
que estamos obligados a ofrecer honestidad e independencia, pues, así como el
periodismo libre es vital para la democracia, la independencia es esencial para
el periodismo libre.
Desde
los albores del periodismo, se comprendió el importante rol social que éste
debía cumplir y cómo estaba llamado a influenciar de forma decisiva en la
sociedad, reflejando no sólo sus usos y costumbres, sino también definiéndolos
o reformándolos.
El
noble rol que desempeña un periodismo libre, hace necesario estudiarlo, no sólo
desde el punto de vista de su capacidad informativa o técnica, sino a través de
su misión pública de orientar a la sociedad.
En
los países libres, los periodistas tienen sus garantías legales, pero deben
cumplir con sostener un discurso preciso, imparcial, alejado de intereses de
poderes económicos, políticos y de influencias foráneas.
Su
propósito esencial no es repetir acontecimientos; es ahondar en las causas y en
las consecuencias a corto, mediano y largo plaza. El periodismo independiente
ha de ser el centinela que advierte a la sociedad sobre los peligros y
nubarrones que se ciernen sobre el horizonte de sus esperanzas.
Los
consumidores de información provienen de distintos niveles culturales y
sociales; por ello el periodismo debe expresarse de manera. El periodismo debe
ejercerse con un lenguaje comprensible, sin rebuscamientos que entorpezcan la
asimilación de lo que se quiere informar.
El
desafío de mantener un periodismo independiente en medio de corporaciones
controladas por empresarios es mayor para las futuras generaciones de nuevos
periodistas.
Ningún
hombre es una isla que viva completamente para sí, todos somos parte de este
continente más dilatado que es el periodismo, de modo que cuando se extingue la
libertad, de cualquier índole que sea, perdemos todos, pierde la democracia y
caemos en la esclavitud.
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