Decirle a la población que las encuestas predicen quién va a ganar las elecciones, es darse un tiro en el pie. Detrás de la veda electoral hay una gran pregunta: ¿Las encuestas influyen o no en la decisión del votante? El politólogo Harry Brown, dijo que los encuestadores decen que no influye en los electores, sino en quienes financian a los candidatos. Los políticos dicen que sí influye, pero eso depende de muchos de factores históricos.
El analista plante que a lo largo de las últimas tres décadas ha habido grandes cambios en los votantes y en los políticos. En los años noventa, los votantes se caracterizaban por ser duros y los resultados finales eran más predictivos.
Los terremotos electorales movieron ese criterio duro y va bajando el nivel hacia blando, opositor e indeciso. Este fenómeno decreciente da origen a una incertidumbre hasta desembocar en la afirmación que las encuestan predicen resultado y no es cierto.
Las encuestas lejos de decirle a la población electora quién va a ganar las elecciones lo que hace es establecer una pauta, una tendencia, una aproximación hacia un posible ganador. Las decisiones de los electores son cambiantes y modificadas por muchos factores, incluida las redes sociales y los llamados influencers.
La veda de veinte días antes de los comicios no impide que se hagan encuestas. Los encuestadores pueden hacer encuestas, incluso en ese tiempo y publicarlas después para demostrar que lo hace bien o que estaba lejos de la realidad.
La decisión que han tomado algunas encuestadoras a raíz de esta veda electoral responde a una decisión puramente comercial y no tiene nada o poco que ver con la legislación electoral. Pueden encuestar sobre el sentir de la gente en materia de seguridad, salud, canasta básica, medio ambiente, basura, megaproyectos.
Ni las encuestadoras ni los medios de comunicación social deben manipular la opinión pública, a través de encuestas, pero tampoco se puede dejar al electorado a ciegas en cuanto a las propuestas electorales y hay que permitirles a los medios de comunicación la oportunidad de divulgar con los controles en cuanto a la rigurosidad científica.
La veda electoral es positiva para el país, porque no podemos vivir sumergido en una eterna campaña, la interpretación y la reglamentación se debe hacer y realizar de manera más correcta porque, el Tribunal Electoral ha accedido en ese tema, hasta el punto, según Siria Miranda, de atentar contra las libertades que tiene la ciudadanía de conocer sus candidatos, y que puedan evaluar cuáles son las buenas y malas ofertas, así como la libertad de reunirse y de expresarse de los candidatos con encuestas en mano.
La veda electoral hará posible las campañas sucias a través de las redes sociales. Desde este nicho, sería difícil no las encuestas, sino simples sondeos manipulados y manipulables. Las elecciones y las encuestas deben ser libres, justas y equitativas.
En la actualidad circula mucha información. Existen foros, debates, conversatorios, círculos de lecturas. Esto mantiene a la ciudadanía informada. Todo esto permite hacer un escrutinio y sacar lo esencia a la hora de tomar decisiones a la hora de votar.
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